
Bendecir
Elul 27-7 de septiembre
Bendecir,
tiempo de registrar el bien-decir.
Bendecir,
tiempo de revisar los momentos sagrados: los que recibimos, los que produjimos.
Bendecir,
palabra que nos conecta con las palabras que portamos para decir lo que nos
pasa.
Bendecir,
verbo ligado al reconocimiento, al agradecimiento.
¿Cuánto y
cómo agradecemos lo bueno que tenemos?
Solemos
conectarnos con esta palabra sólo en momentos de certezas. Y a veces es bueno
también hacerlo en la incertidumbre; eso que nos descoloca, nos ubica en otro
lado, nos abre perspectivas, nos incomoda para acomodarnos.
Si tuvieras
que redactar una bendición para este día que estás viviendo, ¿cuál sería?
El ojo en la
diana
¡La gracia de lo imperfecto!
¡La bendición del error!
Cada cual es quien es
por lo que hace de sus defectos.
La bruma de los afectos
que gobierna el alma humana,
nos libre de la tirana fiebre de
perfeccionar.
¡Qué a veces solo al errar acierta uno en
la diana!
En el verso improvisado
soy un alegre aprendiz
con su capa de barniz
que el tiempo aún no ha secado.
A la izquierda en mi costado,
entre la euforia y el miedo,
con la mano a veces
puedo tocar la rima precisa,
pero si me meten prisa
se me escapa entre los dedos.
No me quejo, no es mi meta,
que ya bastante alegría
me ha dado la poesía
a mí que no soy poeta.
Yo no entiendo la saeta
precisa de la palabra
sin el raro abracadabra
que la da una melodía.
Preciso cantar el día,
para que el día se abra.
Pero a pesar de eso
hoy van a verme andar a tientas
junto al maestro Pimienta,
jugar a lo que no soy.
El tren en el que ahora voy
no tiene fijo el destino,
yo no soy el adivino
de alguna meta lejana,
yo miro por la ventana
y me entretengo en el camino.
Rimas de última hora
de jueves por la mañana
a esta casa americana
directo de la impresora,
voy a pasar sin demora
camino del estribillo,
¡qué tengo mal el tobillo
y la rima que ahora luzco,
la encuentro donde no busco
y a los saltos como un grillo!




