
Amar
Elul 21-1 de septiembre
Cuando la sensación de
orfandad me invade
Tú estás allí para
cuidarme. Salmo 27:10
Y aunque
suene contradictorio el mandato de amar, la Teshuvá tiene que ver
definitivamente con el amor. Porque estos días nos sentimos desprotegidos,
abandonados a nuestro propio espejo, nuestra conciencia que nos pregunta todo
el tiempo. Y quizás el cuestionamiento al que más le tememos es a la prueba
sobre el amor.
¿Cómo somos,
amando? ¿Cuál es la intensidad? ¿Cuál el reclamo? ¿Cuánto hay de resignación?
¿Cuánto de apuesta? ¿Cuánto damos? ¿Cuánto podemos dar? ¿Cuánto creemos que
debemos recibir?
¿Por qué nos
es tan difícil el amor desinteresado?
¿Por qué la
humanidad adolece de falta de amor?
¿Cuánto
somos por el/a otro/a y cuánto por nosotros/as?
El amor. Una
estación de la Teshuvá que debía llegar. Para poder continuar.
Era de amar
Érase una noche común
Era en una mesa de bar
Era enero en aquel lugar
Y ella me miró de una manera
Agua de mar
Era en una mesa de bar
Era enero en aquel lugar
Y ella me miró de una manera
Agua de mar
Era de fumar y reír
Era de saber esperar
Era de salir a buscar
No era una mirada cualquiera
Era de amar
Era de saber esperar
Era de salir a buscar
No era una mirada cualquiera
Era de amar
Voy caminando por el fondo del mar
Voy caminando por el fondo del mar
Voy caminando por el fondo del mar
Una gota pude tener
Todos los secretos del mar
Todo lo que pueda contar
Todo lo que vino después
Era de imaginar
Todos los secretos del mar
Todo lo que pueda contar
Todo lo que vino después
Era de imaginar
Voy caminando por el fondo del mar
Voy caminando por el fondo del mar
Voy caminando por el fondo del mar






